Agoniza el estÃo. Ocurren “cosas“. Ya se sabe, es el ciclo de los presidentes, tema que ya desarrollamos. Un breve extracto de Cárpatos para refrescar.
Yale Hirsch y su hermano Jeffrey, en su famosÃsima publicación almanaque de bolsa han calculado que el Dow Jones subió una media de 75 puntos en los años después de las elecciones, 177 puntos en los años intermedios, 432 en los años preelectorales y 290 en los años electorales. Todo esto de 1832 al 2000.
Después de noviembre toca año postelectoral en Estados Unidos. Se acabaron los Juegos OlÃmpicos y las ansias de China por mostrarse lustrosa al mundo. En España el ciclo de los presidentes marca vacas flacas ¿Se acuerdan de Solbes hace escasos meses cuando no habÃa crisis? ¡Qué rápido ha pasado a vivir la mayor crisis desde que tiene uso de razón! Ahora toca confesar. No solo a Solbes. Empezaremos nosotros: hemos pasado este verano con la intensidad del último. El sentimiento ya se rumiaba en general, Marc Vidal y Santiago Niño Becerra nos dieron la voz de alarma definitiva.
Prácticamente ya estamos en Mayo, y Mayo no será bueno para la economÃa, ni para la española ni para la mundial. Pero a medida que vaya aumentando el calorcito: Junio, Julio, las vacaciones, las interrupciones veraniegas, el “ya veremos en Septiembre”, las cosas se verán de otra manera. El Verano, (“El Último Verano”, Juan Bosch, 1961) hará ver las cosas de otra manera; será temporal, claro, transitorio. En Otoño, en Noviembre, todo volverá a ser como ahora es, pero más: hiperreal. En Otoño volverán a haber revisiones, y se acercarán a las que Uds. leyeron ayer aquÃ: aún no serán esas, aún no, se acercarán a las que ahora ha publicado el BBVA (2008: 1,9; 2009: 1,4%), pero entonces el banco ya habrá revisado las suyas (y nosotros, tal vez). Estamos viviendo las últimas ediciones de muchas cosas; ya lo he dicho pero repito la idea: es buena, es gráfica: las pasadas fueron las Últimas Navidades, ayer, gran fiesta cultural en Cataluña, fue el Último Sant Jordi, el próximo será el Último Verano. No volveremos a tener unas Navidades como las pasadas, ni un Sant Jordi como el de ayer, ni un Verano como el que viene, ¿por qué?, pues porque lo que ha posibilitado esas Navidades, ese Sant Jordi, ese Verano: el hipercrédito, el hiperendeudamiento, el “coge el dinero y corre”, se acabó, y ya no volverá más. ¿Es triste?, no lo sé, pero lo vivido era insostenible, aquÃ, claro, pero también en todas partes. Y dentro de diez años, cuando se complete la recuperación nada volverá a ser como fue; nunca lo es. (Niño Becerra, abril 2008)
Por eso, espero y deseo que este mes de agosto puedan disfrutar de algo parecido a unas vacaciones. Háganlo, beban, coman y gasten a crédito si quieren, porque será preciso tener buenos recuerdos en la recámara. Estoy convencido de que vamos a sufrir muchÃsimo y, por desgracia, me da en la espina dorsal que de nuevo no me equivoco. Ya no hay marcha atrás, lo diga el que manda, el que quiere mandar, la familia de todos ellos o el párroco del pueblo. Vaya mierda amigos (Marc Vidal, julio 2008).
Tras esto Becerra nos siguió escribiendo desde ParÃs, se nos ocurre que allà también hizo su particular despedida de su último verano. Marc Vidal fue más bien en el estilo de predicar con el ejemplo de menos colaboraciones, ¿estará ocupado siguiendo sus propios consejos? Hoy incluimos a ambos en los links de este blog, sin duda lo merecen.
Tras tanta mala noticia, una buena, vivir este verano intenso pero económico nos da esperanzas. Igual el siguiente no será tan malo para el que sepa conformarse con menos.
Fernando Canellada, del que aprendimos mucho, siempre nos dijo que estaban gastadas las noticias de “el último”. Que le vamos a hacer, tenemos ese punto de nostalgia por tales historias. A veces Labordeta también da la impresión en sus documentales de ir tan rápido por lo mismo, querer atrapar el rescoldo que se apaga, que va a menos, no hay más tiempo, no hay más dinero, no hay más. HabÃa que hacerlo ayer. Ahora al menos. En esto hemos estado. Disculpen las ausencias.