En este agosto enlentecido muchos teléfonos móviles vibran preñados de urgencias. A sus dueños no les toca descansar. Renegociar el “problema” urge. “Cajastur inyecta liquidez al grupo Nozar con la compra por 41 millones de la finca La Talá”, perfecta sÃntesis del costurón en el titular de M. Rojo. Apenas comenzada la crisis inmobiliaria, cuando el suelo es el activo que más valor pierde, jugoso suelte de lastre de Nozaleda: obtiene 47,56 millones de euros por la Talá, terreno que compró en 2006 por 36 millones. Fuentes cercanas a la entidad financiera consideran que es una operación normal, “Cajastur tiene capacidad de aguante suficiente para esperar a la normalización del sector inmobiliario”. Curiosa afirmación cuando sobre el plan urbanÃstico de la Talá hay dos sentencias de anulación, emitidas por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias.
Al mismo tiempo, el grupo asturiano Mall vende el ovetense edificio de la “Jirafa” al Banco Santander. Las operaciones comparten un importante rasgo, tanto Nozaleda como Mall tenÃan deudas con las entidades a las que hacen el “pase”. La jugada se sintetiza en otro titular demoledor “La banca se hace pasar por inmobiliaria”. Por todo el imperio ibérico del ladrillo se repite la farsa, ejemplo de libro es Colonial, antes partida entre sus acreedores que dobló por la suspensión de pagos. Bancos y cajas simulan “invertir” en un negocio piramidal muerto, cualquier solución parece mejor que forzar las quiebras y provisionar las perdidas derivadas de sus alocados préstamos.
Ya el verano pasado la banda sonora se insinuaba erótico festiva, con temas al estilo de aquel The Summer is Magic, a cargo de los bonos convertibles del Santander, o el Oh la la la la que todos cantamos con Criteria. A estas alturas del 2008 Ibiza queda lejos y se impone la carnalidad puertorriqueña a ritmo de reggaeton. (Wooow) llego la hora para el sobeteo (yee) / mami dale duro al culeo (wooow) / metele perreo mezclalo con gualleteo y después me machineo. ¿Les suena de algo?, pues váyanse acostumbrando.